DILATACIONES EN LAS OREJAS (PARTE 2)

En el artículo anterior de esta serie incidimos en la historia de las dilataciones en las diferentes civilizaciones del mundo, donde pudimos comprobar que se trata de una práctica muy extendida en todos o casi todos los continentes del planeta, menos en el mundo occidental, donde esta práctica está relacionada íntimamente con la función estética. Veamos en el presente artículo las clases de dilataciones de oreja que existen.

La práctica más extendida para llevar a cabo una dilatación en la oreja es mediante un dilatador (o expander, en inglés). Se trata de una técnica consistente en insertar por el agujero que se haya practicado en el lóbulo de la oreja (una vez que haya cicatrizado por completo) el dilatador, que deberá ser cada vez de un diámetro más grande (unos 2 milímetros por sesión). Así, una vez que la nueva dilatación haya curado, se procederá con la siguiente hasta conseguir el tamaño deseado.

A pesar de que esta que acabamos de explicar es la técnica más empleada, existen otras. Veamos ahora la dilatación con cinta. Se trata de una práctica menos común que la del expander, pero con la que se logran buenos resultados. Funciona de la siguiente manera: se introduce por el agujero del lóbulo un expansor, que se rodeará con cinta de bondage para que adquiera más grosor, cada vez un poco más. Como en el caso anterior, hay que ir poco a poco, esperando que cicatrice la dilatación para la siguiente sesión. Hay que tener en cuenta que en cada sesión no se podrá dar más de dos vueltas con la cinta al expansor, con lo que se evitarán lesiones que podrían impedir la correcta progresión de la dilatación.

Por último, pasamos a detallar la tercera manera más empleada para realizar una dilatación en las orejas: la dilatación con peso. Se trata de un tipo de práctica que requiere que la persona a la que se le vaya a practicar ya tenga una dilatación en el lóbulo y pretenda que esta sea más grande. Como su nombre indica, el peso aquí es la clave. Así, se deberán usar pendientes que tengan un peso adecuado para que poco a poco la piel vaya cediendo a la fuerza de gravedad y así lograr los resultados deseados. Para ello, habrá que introducir en la dilatación un expander con el peso seleccionado (que debe ser el adecuado para el diámetro de la dilatación), por lo general de no más de 25 gramos por sesión. En unos tres o cuatro días el peso hará su trabajo de forma que se aprecie el mayor diámetro de la dilatación. Y aquí valen los mismos consejos que para las dos técnicas anteriores: hay que ir poco a poco, pues de no ser así correríamos el riesgo de desgarrar la piel y con ello detener el proceso. No sale a cuenta…