EL TATUAJE COSMÉTICO

También llamado “tatuaje permanente”, “dermapigmentación” y “micropigmentación”, este tipo de tatuaje es una técnica cosmética basada en la pigmentación permanente de la piel mediante la cual se logran diseños parecidos al maquillaje. Con una trayectoria de varias décadas, este tipo de tatuaje no posee las connotaciones negativas que ha tenido (y en algunos casos tiene) el tatuaje, pues uno de sus objetivos es precisamente que pase desapercibido, es decir, que sea lo más natural posible a ojos de los demás.

El primer tratamiento con micropigmentación del que se tiene noticia es el que llevó a cabo el artista del tatuaje Sutherland MacDonald, en 1902, en su estudio de Londres. En el documento se especifica que el tatuaje se realizó para conseguir unas “mejillas rosadas durante todo el año”. A lo largo de los locos años veinte, esta moda, la del colorete permanente, viajó al otro lado del Atlántico y triunfó especialmente en Estados Unidos. Fue George Burchett, un artista tatuador estadounidense, el que en la década de 1930, al escribir sus memorias, hizo saltar la alarma: al parecer en muchos salones de belleza se tatuaba a las mujeres sin su consentimiento, pues la micropigmentación se ofrecía como un tratamiento de belleza más (por ejemplo, un tratamiento de mejora del cutis), sin explicar que el resultado era permanente.

El tatuaje cosmético se suele emplear por lo general para delinear ciertas zonas del rostro, como el contorno de los labios o la línea de los párpados, así como para dibujar las cejas si estas se han depilado por completo y no han vuelto a crecer o en el caso que se haya perdido parte del bello, para dar mayor volumen a estas. Sin embargo, también es posible emplearlo para ciertos casos relacionados con la enfermedad, como se cuenta en este artículo.

Tanto en Estados Unidos como en Europa las tintas y los pigmentos que se emplean en el tatuaje cosmético deben pasar férreos controles de seguridad por parte de la administración competente. Los resultados que se ofrecen hoy en día son realmente de calidad, pues se ha avanzado mucho tanto en la técnica así como en las herramientas y las tintas.

La duración del tatuaje varía mucho de una persona a otra: es posible que el tatuaje le acompañe de por vida o que dure unos pocos años. No obstante, a pesar del tiempo de permanencia, hay diversos factores que pueden afectar a la estética del tatuaje cosmético: ambientales, de procedimiento y personales. Por ejemplo, la exposición al sol sin la debida protección puede disminuir la intensidad del color de la tinta; y la cantidad de pigmento introducido en la piel tiene una relación directa con la duración de la micropigmentación, así como la técnica empleada y la profundidad en la que se ha depositado la tinta. A pesar de que se haya llevado a cabo un buen trabajo y los resultados en principio sean de calidad, muy probablemente, por las causas descritas y otras, se requiera realizar cada cierto tiempo retoques.

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