ELIMINACIÓN DE TATUAJES

Si bien cuando uno se hace un tatuaje lo ideal es que se lo haya pensado tan bien que no se arrepienta de él en toda su vida, hay ocasiones en las que esta ecuación falla y nos invade la necesidad acuciante de eliminar la pieza. Antiguamente, existían otros métodos para ello, como la dermoabrasión, la criocirugía e incluso los implantes de piel, pero hoy en día todos ellos han pasado a la historia con el uso del láser.

Lo primero que se debe tener en cuenta si se quiere eliminar un tatuaje con láser es acudir a un centro que nos dé todas las garantías, y esto incluye, además de una eliminación eficiente, que se cumplan con todas las normas higiénicas y de salud que exige la ley.
Lo que hace el láser es fragmentar las partículas de pigmento que se encuentran bajo la piel con el fin de que el organismo pueda absorberlas y por lo tanto eliminarlas mediante el drenaje linfático. De esta forma, durante aproximadamente de cuatro a seis semanas, el metabolismo será el encargado de expeler estas pequeñas partículas de pigmento. Por ello, no nos debe extrañar que al salir de la sesión de láser no veamos los resultados inmediatamente.
No todos los tatuajes son iguales a la hora de eliminarlos. Hay muchos factores que intervienen en ello: si es en negro o en color, la zona del cuerpo, los años que tenga la pieza o la profundidad a la que se haya introducido la tinta. No obstante, por lo general, se precisarán de ocho a quince sesiones para obtener un buen resultado. Veamos cada uno de los factores con más detalle.
Los tatuajes realizados con tinta negra son los más fáciles de eliminar, es decir, los que mejor responden al tratamiento, por lo que se necesitarán menos sesiones que si se han empleado tintas de color. Por otra parte, los tatuajes realizados por profesionales son los que resisten mejor el paso del tiempo y, por el contrario, los que son más complicados de borrar, ya que el tatuaje es más denso y se ha realizado a una mayor profundidad en la piel, además de que las tintas empleadas suelen ser de mayor calidad.
En cuanto a las zonas del cuerpo, hay que señalar que allí donde la piel es más fina será más fácil que el con el láser se puedan eliminar los tatuajes, como en la cabeza, el cuello, la muñeca, entre otras. En piernas, brazos y la espalda, al ser la piel más gruesa, será más complicado, esto es, se necesitarán más sesiones. En este sentido, también influye el color de piel: cuanto más oscura, más difícil será eliminar el tatuaje.