ESTILOS DE TATTOO (1): BLACK-AND-GREY

Llamado también jailhouse (“cárcel”) o joint style (“estilo unificado”), el black & grey es un estilo de tatuaje en el que solo se emplea tinta negra en diversos tonos y en el que se usa una sola aguja de un determinado calibre. Comúnmente se sitúa su origen en las cárceles estadounidenses de las décadas de 1970 y 1980, aunque hoy en día es un estilo profusamente empleado en los estudios de medio mundo.

En las prisiones de Estados Unidos (como en las de todo el mundo, claro) tatuarse estaba prohibido y los reclusos lo hacían en secreto. Por lo tanto, el acceso a materiales de tatuaje era —y es— restringido, por lo que los internos debían apañárselas de la forma que podían para lograr tatuarse. Por ejemplo, empleaban cuerdas de guitarra para fabricar las agujas y como tinta usaban la ceniza de los cigarrillos o la tinta con la que escribían. Eran los mismos prisioneros los que elaboraban máquinas de tatuajes improvisadas con pequeños motores que conseguían en los talleres donde trabajaban. Este parece ser el origen del estilo black-and-grey (o black-and-gray), aunque también se baraja que pudo originarse en la cultura chicana o chola, principalmente en Los Ángeles, emparentado con el estilo pictórico hiperrealista de esta sociedad. Sin embargo, lo más probable es que se trate de un híbrido: la cultura chicana impulsaría este estilo de tattoo y viceversa.

La técnica del black-and-grey

Este estilo de tatuaje se realiza hoy en día empleando solo tinta negra, que se diluye con agua destilada en diferentes proporciones con el fin de lograr una escala de grises, es decir, lavados para reproducir desde tonos muy opacos hasta otros más claros. No obstante, hay quien emplea tinta blanca para conseguir los grises, con lo que se logra un resultado más impactante, aunque el proceso es más lento. Las sombras son decisivas en el black-and-grey: deben aplicarse concienzudamente, pues al ser tintas tan diluidas no soportan bien el paso del tiempo. De la misma forma, los tonos más oscuros son muy relevantes, pues proporcionan al tatuaje el contrate que este estilo precisa y serán las zonas entintadas que más durarán en la piel.
Hay que diferenciar entre el estilo black-and-grey de los tatuajes hechos con tintas grises. El primero parte de un solo pigmento (el negro) y a partir de este se logran los matices de grises. Los segundos parten directamente de tintas grises prefabricadas, que suelen contener pigmentos blancos o de otros colores, como el azul (para un gris azulado) o el terracota (para un gris más cálido).

Los irezumi, los chicanos y el hiperrealismo

El estilo black-and-grey tiene su homólogo en el estilo de los irezumi japoneses. Este estilo se realiza tradicionalmente en colores pero también con técnicas que emplean solo tinta negra y, al igual que el black-and-grey, una extensa gama de grises que se logra diluyendo esta tinta, parecido a la pincelada del sumi-e. Es usual que el fondo de los tatuajes irezumi se realice con la técnica del black-and-grey.

Como hemos comentado antes, el estilo chicano generalmente (aunque no siempre) se realiza con la técnica del black-and-grey. Suelen ser iconos de este estilo imágenes de esencia católica, la bandera mexicana o cuestiones relacionadas con los pandilleros (vestimenta, coches típicos, chicas mexicanas, elementos de la cultura tradicional de México, entre otros).

En cuanto a los tatuajes hiperrealistas, sobre todo los retratos, también suelen realizarse con la técnica del black-and-grey, aunque por lo general se emplea la tinta blanca para los reflejos y para dar más profundidad al tatuaje, así que no estaríamos hablando de un black-and-grey en esencia.