LA ESCARIFICACIÓN (I)

Además de los tatuajes y los piercings, existen otras maneras de modificación y decoración de la piel. En el presente artículo, el primero de una serie de dos, desgranaremos las características de un arte corporal que acompaña al ser humano desde el origen de los tiempos.

El Diccionario de la Real Academia Española nos informa de que escarificar significa, en su segunda acepción, que lleva la marca “medicina”: “Hacer en alguna parte del cuerpo cortaduras e incisiones muy poco profundas para facilitar la entrada o salida de ciertos líquidos”. Evidentemente, para el tema que nos ocupa, es importante para nosotros la primera parte de la frase (“Hacer en alguna parte del cuerpo cortaduras e incisiones muy poco profundas […]”), que es en lo que consiste la escarificación con fines decorativos principalmente, aunque en la antigüedad (y también hoy en día en algunas tribus) existían otras funciones para estas marcas. Veámoslo con un poco más de detalle.

En el campo de la antropología se aceptan cuatro hipótesis en cuanto a la finalidad de la escarificación a lo largo de la historia. En primer lugar, están los que piensan que se trata de un rito de paso; otros apuntan a un proceso de maduración o traumático; en tercer lugar, encontramos que hay investigadores que se inclinan más por pensar en que eran marcas para indicar que se trataba de una persona no adaptada sexualmente; y por último encontramos la hipótesis que dice que son tan solo decoración, es decir, con fines estéticos. Además de estas teorías, también hallamos otras que explican que se trata de marcas religiosas o sociales (como marcas de etapas de la vida: adolescencia y matrimonio, por ejemplo). Pero también se habla sobre el fin de estas marcas como mensajes sobre la identidad del sujeto: roles sociales, políticos o religiosos.

De la misma manera, se han barajado varias hipótesis sobre la preferencia de la escarificación frente a otras maneras de modificación corporal, como las perforaciones o el tatuaje. Se dice que en muchas tribus de piel oscura se prefería la escarificación por ser esta más visible en su tipo de piel. También se apunta a que las endorfinas que se liberan en esta práctica son muy superiores a las de tatuajes y piercings, por lo que se preferiría para entrar en estados de euforia. En cuanto a las mujeres, hay datos que demuestran que las escarificaciones que se practicaban en el vientre eran una manera de demostrar su voluntad de ser madres, a la vez que las ayudaría a conectar más con el proceso del parto debido al dolor que se sufre en este tipo de prácticas, una prueba de su madurez. Por último, uno de los motivos que se barajan es el hecho de que las escarificaciones podrían ser de ayuda para sanar a un sujeto por el procedimiento de la transformación, que se concretaría con la modificación corporal, una especie de ritual de muerte y resurrección.