Los tatuajes y la calidad de la tinta

Con toda probabilidad habrás visto algunos programas de televisión, revistas o páginas web relacionadas con el mundo del tatuaje en las que los dibujos en la piel muestran colores que cautivan tu atención con sus brillos explosivos, que parece que sean incluso capaces de traspasar la propia epidermis. Desafortunadamente tanto para los profesionales como para aquellas personas que desean lucir en su piel coloridos dibujos o sus tatuajes soñados, esto en España no sucede.

El material utilizado en los diferentes estudios de tatuaje debe pasar estrictos controles que certifiquen su homologación, dictaminando así que es apto y no supone ningún riesgo para la salud. El verdadero problema que nos encontramos en nuestro país está relacionado directamente con las tintas que Sanidad homologa, las cuales no tienen la calidad necesaria por muy aptas que sean. En comparación con el resto de países de la Unión Europea, España está en gran desventaja en lo referente a los materiales utilizados para la realización de un tatuaje, lo que nos sitúa a la cola de este ranking.

Los estudios de tatuajes se ven obligados a utilizar tintas homologadas pero éstas son de baja calidad y su coste es elevado (incluso pueden llegar a costar un 200 por ciento más que algunas utilizadas en otros países) debido a la cantidad de stock que debe disponer un profesional del tatuaje.

Estas tintas acostumbran a ser demasiado líquidas y con una baja concentración de pigmento, lo que provoca que los tatuajes no se vean suficientemente sólidos y esto provoque que los colores y los dibujos no luzcan con la misma intensidad que aquellos producidos fuera de nuestras fronteras.

Según un artículo publicado en La Vanguardia, Albert Grau Loyola, vicepresidente de la Federación Española del Tatuaje, denuncia que las tintas homologadas en España para la realización de los tatuajes tienen una calidad inferior que aquellas recomendadas por la Unión Europea.

En el mercado internacional se pueden conseguir tintas capaces de mostrar tonos tan vibrantes como aquellos que lucen los tatuajes realizados por muchos de los artistas internacionales de mayor renombre pero, para su utilización en España, es necesario que el profesional o estudio en el que se van a emplear pague una elevada tasa a Sanidad.