Origen del piercing

Desde los orígenes de la historia, numerosas son las sociedades que han hecho uso de esta práctica relacionada con la perforación de las diferentes partes de sus cuerpos por diversos motivos. Ya fuesen con un propósito ornamental, religioso, ceremonial, sexual o bélico, muchas comunidades han llevado a cabo técnicas para agujerear las diferentes partes de su anatomía e incrustarse todo tipo de materiales bajo la piel.

Algunas tribus relacionaban esta práctica directamente con la capacidad para tolerar el sufrimiento y, mediante los piercings o incrustaciones, eran capaces de infligir el dolor en los miembros de su sociedad a quienes pretendían ascender o reconocer.

Este tipo de modificación corporal era utilizada también con motivos culturales o para diferenciar el estatus de los integrantes que componían la comunidad. A lo largo de los siglos, el hecho de perforar algunas partes del cuerpo con ciertos materiales ha significado el reconociendo de los componentes de algunas tribus o el paso de la juventud a la madurez.

Hoy en día, la sociedad actual usa este tipo de técnicas para ornamentar sus cuerpos con fines estéticos principalmente, aunque hay otros motivos más entroncados con los que tenían antiguamente estas prácticas. La cultura del piercing está ampliamente extendida alrededor de todo el mundo y son multitud las personas que lucen con orgullo sus perforaciones, que suelen adornar con joyas de todo tipo.