TATUAJE Y RELIGIÓN

Sin duda, tatuaje y religión han estado fuertemente unidos, y no sabemos con certeza en qué momento se produce esta simbiosis, pero se supone que se trata de una relación con muchos miles de años. El tatuaje era en esos primeros momentos un elemento significativo que, entre muchas otras cosas, hacía de vaso comunicante entre el hombre y sus divinidades. Y por supuesto, las diferentes religiones han dado al tatuaje un sentido particular en su idiosincrasia.

Para la mayor parte de la gente, el tatuaje es una moda más o menos reciente, pero ignoran que hay pruebas que indican que el ser humano ya se tatuaba en la Edad de Piedra. Así que no, el tatuaje no es una moda y menos verdad es que sea una moda reciente. De ello da fe la momia que se halló en el año 1991 en los Alpes austriacos, y que había sido descubierta por el deshielo de un glaciar, por lo que su estado era muy bueno. Gracias a ello, se pudo apreciar en su piel diversos tatuajes, los más importantes de los cuales se situaban en las rodillas y la espalda. Sería muy osado decir con rotundidad que esos tatuajes se habían llevado a cabo efectivamente con fines religiosos, pero no es aventurado decir que muy probablemente fueran parte de algún proceso si no religioso, sí con algún fin de tipo espiritual. Al ser la momia un cazador (esto se sabe por los objetos que se hallaron a su alrededor), posiblemente estos tatuajes formasen parte de algún ritual para poder empoderarlo en sus tareas.

Hasta la fecha de tan magnánimo descubrimiento arqueológico, la momia tatuada más antigua era la de la sacerdotisa egipcia Amunet, que adoraba a Hathor, la diosa del amor, la música, la danza y la fertilidad. Esta sacerdotisa había vivido en la ciudad de Tebas alrededor del 2000 a. C. Dada su estrecha relación con la religión, es de suponer que los tatuajes que cubrían la piel de la mujer formaran parte de su trabajo.

Demos ahora un salto en el tiempo y veamos qué dicen sobre los tatuajes dos religiones que se practican en la actualidad en el mundo. Por lo general, el judaísmo tiene prohibido a sus fieles tatuarse, pues sus textos sagrados así lo explicitan en Levítico. Sin embargo, entre los mismos judíos hay confusión: generalmente, la mayor parte de los practicantes de esta fe creen que esta prohibición tan solo debe aplicarse a los gentiles, es decir, a los no judíos, y que ellos quedan al margen de ella. No obstante, esto no está tan claro depende de con qué rabino hables. Algunos te dirán que, efectivamente, solo los judíos pueden tatuarse, y otros te asegurarán lo contrario. Así pues, hay algunos judíos que se tatúan: unos porque consideran que su religión no se lo prohíbe y otros porque consideran que, no es que no se lo prohíba, sino que incluso lo recomienda como acto de fe.

«No se hagan heridas en el cuerpo por causa de un muerto. No se hagan ninguna clase de tatuaje. Yo soy el Señor» (Lev. 19, 28). «Ustedes son los hijos del Señor su Dios. No se hagan heridas en el cuerpo». (Deut. 14, 1). Esto es lo que dice el Antiguo Testamento de la Biblia en referencia a los tatuajes. Según los teólogos, hacerse tatuajes (y por extensión, cualquier tipo de señal, con lo que podríamos incluir piercings y escarificaciones, entre otros modificadores del cuerpo) estaba —y está— prohibido. Y si está prohibido por el texto sagrado del cristianismo, debemos entender que si alguien lo contradice estará cometiendo un pecado.

Sin embargo, El Nuevo Testamento no dice nada en cuanto a la prohibición de los tatuajes. Por lo que ya tenemos una controversia en esta religión también. Así pues, a día de hoy, la mayor parte de las Iglesias cristianas hacen caso omiso a lo que dice el Levítico (Antiguo Testamento) y además suelen creer —agárrense— que esta prohibición solo afecta a los judíos y no a los gentiles (lo contrario de lo que dice el judaísmo). No obstante, algunas iglesias evangélicas y fundamentalistas son fieles al texto sagrado y prohíben a sus adeptos hacerse cualquier tipo de modificación en el cuerpo, y aquí se incluyen, por supuesto, los tatuajes.