Tipos de piercing

Son muchas las civilizaciones que han embellecido sus cuerpos con diferentes tipos de modificaciones corporales, entre ellas, las perforaciones o piercings. Veamos con más detalle algunas de las más famosas.

Los antiguos mayas que agujeraban y perforaban con preciosas piezas de joyería tanto los labios, como las orejas o la nariz para engalanarse y mostrar de esta manera su posición social frente al grupo. Por su parte, los esquimales se perforaban diversas partes del cuerpo con unas joyas llamadas labrets, con el fin de distinguir a los jóvenes miembros de su sociedad que daban el paso de niños a adultos. Tras este ritual se les reconocía las cualidades y aptitudes necesarias para realizar la caza junto a sus mayores.

En África, la tribu de los mursi en Etipopía, se insertaban (y siguen haciéndolo hoy en día) platos en los lóbulos de las orejas o en los labios. También se clavaban dientes de animales en distintas partes de su anatomía. En Australia, era común que los grandes guerreros se perforasen la nariz (septum), lo que les otorgaba una apariencia feroz, indispensable para enfrentarse a sus enemigos. Y en Egipto se perforaban el ombligo, una práctica solo reservada para los nobles de las dinastías.

No obstante, a pesar de que relacionamos este tipo de prácticas con culturas ajenas a la occidental, lo cierto es que también se ha empleado la perforación en nuestras civilizaciones. Por ejemplo, tanto a los atletas como a los esclavos del Imperio romano se les insertaba un aro metálico en los genitales con el fin de que no pudiesen tener relaciones sexuales. En el caso de los deportistas para que tuvieran más fuerza y brío en sus competiciones, y en el caso de los esclavos para impedir que se relacionaran sexualmente con las mujeres de la casa donde servían.