ESTILOS DE TATTOO (2): JAPONÉS

Se trata sin duda de uno de los estilos de tatuaje más extendidos en el mundo y uno de los más solicitados. Hoy en día en casi cualquier estudio de tatuaje puedes pedir una pieza en este estilo, pero lo cierto es que son pocos los profesionales que pueden vanagloriarse de realizar un tatuaje de estilo japonés de alta calidad y de forma tradicional.

Aunque se lo denomina “estilo japonés”, no hay que olvidar que en Japón tiene nombre propio: irezumi, que literalmente quiere decir “introducir tinta”, o más concretamente “tatuaje”. Este arte milenario nipón se realizaba originalmente (y se continúa realizando por parte de un selecto grupo de maestros) manualmente, empleando para ello unos soportes de madera que llevan en sus extremos una serie de agujas de metal que se unen mediante hilo de seda. La tinta que se emplea para el irezumi también tiene nombre propio: zumi o nara. Elaborado manualmente, se trata de un proceso muy largo y realmente doloroso, que, como se ha dicho anteriormente, solo realiza un grupo muy pequeño de artistas, casi todos ellos japoneses. A estos se los llama “hermanos” y suelen contar con uno o varios aprendices que deberán trabajar para ellos durante un periodo de tiempo muy extenso antes de convertirse en maestros.

Los entendidos sitúan el origen del tatuaje en Japón en la era Jōmon (aproximadamente 10.000 a. C.). Se trataba generalmente de tatuajes con fines espirituales y relacionados con rituales de iniciación. Ya en la era Yayoi (c. 300 a. C.-300 d. C.), en diversos documentos chinos se pueden leer comentarios sobre diversos tatuajes que habían observado en la población japonesa. En esta época parece que al significado espiritual se añade también el de marca de estatus social. Durante el período Kofun (300-600 d. C.) es cuando el arte del tatuaje comienza a adoptar connotaciones negativas, pues es el momento en el que se emplean para “marcar” a los criminales con el fin de poder identificarlos y como castigo. Más adelante y relacionado con esto último, durante el periodo Meiji (1868-1912), se prohibió el arte del tatuaje por parte del gobierno japonés, por lo que pasó a extenderse a las clases más bajas, y finalmente llegó al mundo del crimen. De esta forma, los yakuza (la mafia japonesa) lo adoptaron, siendo un elemento imprescindible de su idiosincrasia hasta día de hoy.

A pesar de que solo podemos identificar como irezumi el tatuaje japonés realizado de manera tradicional como se ha descrito más arriba, en la actualidad tanto en Japón como en el resto del mundo este estilo se lleva a cabo con máquinas de tatuar con unos resultados realmente impresionantes. Son muchos los artistas reconocidos internacionalmente que realizan verdaderas obras de arte.